Sostenibilidad

No basta con contaminar menos. También se puede arreglar.

La parte fácil de la sostenibilidad es restar: menos papel, menos plástico, menos desperdicio. Lo hacemos, y es lo mínimo que se espera de una empresa en 2026. Pero una tierra no se regenera porque otro consuma menos: se regenera si alguien la trabaja. Por eso la parte de la que estamos más orgullosos no está en la oficina.

Sostenibilidad activa

Ciento treinta hectáreas que vuelven a producir

Con UP Farm hemos adquirido la finca Il Ronco y estamos recuperando ciento treinta hectáreas entre Emilia-Romaña y Toscana. No es una inversión inmobiliaria ni una operación de imagen: es tierra agrícola que vuelve a cultivarse, con las personas y los medios para hacerlo.

Recuperar una tierra significa arreglar cosas que no se ven desde fuera. El suelo, lo primero: estructura, materia orgánica, capacidad de retener el agua en lugar de dejarla escapar. Luego el drenaje, los cultivos, los tiempos. Es un trabajo lento, y los resultados se miden en temporadas, no en trimestres.

Ciento treinta hectáreas son unos ciento ochenta campos de fútbol. Esa es la escala en la que trabajamos.

Donde el agua se llevó el trabajo de años

Parte de esas tierras está en zonas que la inundación golpeó con dureza. Allí la recuperación no parte de cero: parte de menos cero. El agua se lleva la capa fértil, colmata las acequias, deja el terreno compactado y los drenajes por rehacer.

Decidir trabajar también allí fue una elección consciente. Son las tierras que nadie quiere asumir, y precisamente por eso fuimos: una hectárea recuperada donde la recuperación estaba en duda vale, para el medio ambiente y para quien vive alrededor, más que diez hectáreas ya en orden.

Por qué un grupo de servicios de trabajo cultiva la tierra

La pregunta es legítima. La respuesta es que no llegamos aquí por casualidad: UP Farm está en el grupo porque la cadena agrícola y agroalimentaria es uno de los sectores en los que trabajamos desde hace años, con la mano de obra estacional y las competencias que ese oficio exige. Conocíamos el campo antes de comprar uno.

Y hay algo que sabemos hacer mejor que otros: reunir a las personas adecuadas para un trabajo difícil. Recuperar ciento treinta hectáreas es, antes que nada, una cuestión de brazos, competencias y organización. Es decir, nuestro oficio.

Y luego está la parte ordinaria

La que hace todo el mundo y que hay que hacer igualmente. La enumeramos sin énfasis, porque es el suelo, no la meta.

  1. Oficinas sin papel

    Contratos, nóminas, comunicaciones y archivos en digital. Para un grupo que gestiona miles de relaciones laborales, el papel ahorrado no es un detalle simbólico.

  2. Plástico de un solo uso fuera

    Eliminado de las sedes y los almacenes, donde los hábitos diarios pesan más que las declaraciones.

  3. Recursos bajo control

    Energía, agua y materiales medidos y gestionados de forma automatizada: lo que no se mide no se reduce.

  4. Personas informadas

    Formación y sensibilización sobre la política ambiental, porque un procedimiento que nadie entiende no lo sigue nadie.

Sostenible también para quien trabaja aquí

La palabra vale igual para las personas: una relación laboral sostenible es la que aguanta en el tiempo, no la que conviene un trimestre.

  1. Equidad y respeto

    Adoptamos prácticas sostenibles para reducir la huella ecológica de nuestras operaciones, recortando residuos y emisiones.

  2. Diversidad e inclusión

    Impulsamos la diversidad en todas sus formas y construimos un entorno que acoge y sostiene a personas de cualquier origen e identidad.

  3. Oportunidades de crecer

    Ofrecemos las mismas oportunidades de desarrollo profesional a toda la plantilla, apoyando el crecimiento personal y la carrera.

Sostenible quiere decir que dura

Una empresa sostenible no es la que compensa: es la que deja las cosas en mejor estado de como las encontró. Vale para la tierra y vale igual para las personas que trabajan con nosotros.

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